El ritual de la espera
En aquellos tiempos, todo requería paciencia y planeación.
Yo tenía que salir de casa con anticipación; encontrar una fila corta era cuestión de verdadera suerte.
Sin celulares, la fila se convertía en nuestro espacio de convivencia. Ahí aprovechaba para platicar con los vecinos, intercambiar noticias y pasar el tiempo mientras esperábamos nuestro turno. Era, sin duda, nuestra propia red social.
Tortillas sin envolturas de Papel
Recuerdo bien que no podía faltar el “trapo” de tela y el tortillero. Antes de que se volviera común el uso del papel, en mi casa llevábamos nuestro paño, muchas veces bordado, para envolver las tortillas y conservar su calor recién salido de la tortillería. Una vez servida la tortilla regresaba corriendo a casa para poder degustar los alimentos con un elemento tan apegado a nuestra gastronomía como lo es la tortilla de maíz.
Un legado que se desvanece
Hoy veo cómo esta tradición, con la rapidez de los nuevos tiempos y las formas actuales de venta, se ha ido quedando en el olvido. Y con ella, también se va ese sentido de comunidad y cercanía que tanto caracterizaba a nuestros barrios en Tabasco.
