20 dic. 2009

Diario de un suceso

La perspectiva de un viajero


Capítulo III

Músicos, poetas y chocos


Caminando rumbo a “El Malecón”, no pude evitar seguir sintiéndome ampliamente agradecido con la oportunidad de haber pisado suelo tabasqueño. Tan solo había estado ya dos días y las experiencias llovían a borbotones. Constantemente venían a mi mente aquellas canciones que ya conocía, los zapateos característicos y demás música popular, éstas me daban el fondo adecuado por mi paseo a través de la tierra pródiga. Pero al estar ahí, la marimba retumbaba aún más allá de mi corazón, siempre había bailado imaginándome bajo el calor regional de Tabasco, pero ahora, podía sentir el verdadero aire de las tierras tabasqueñas.


El clima en Villahermosa, aunque sea de noche, es completamente agradable. Ese clima tropical tan disfrutable te da la pauta para sentirte de lujo, a cualquier hora del día. No muy larga fue la distancia que caminé con Jesús, hasta El Malecón. Por el mirador, nos encontramos a Jorge y le convencimos nos acompañara a la reunión. Una vez que accedió caminamos brevemente y finalmente entroncamos al paraje ya mencionado.


Buscábamos pues, al llegar la cara famosa de nuestro amigo, pero sin poder divisarla. En breves instantes, Jesús y Jorge alcanzan a ver a Jessy y Alan, dispuestos en una mesa del lugar. Nos aproximamos y al saludar, me introducen a los amigos tabasqueños. Fue un grato gusto conocer a los amigos que, a veces incidentalmente, lograba charlar a través del chat de nuestro sitio; una emoción incomparable, y más aún teniendo al Grijalva al margen, la noche se pintaba a sí sola, hermosa y deslumbrante.


Una buena bebida refrescante bajo el cielo de Tabasco, el Grijalva de fondo y el clima regional, nos dieron pues un ambiente cordial y casual para discutir el rumbo del proyecto. Refrescando pues nuestras gargantas, ideas, pensamientos y demás salían para compartirse, discutirse y analizarse.


Ideas surgen bastantes cuando todas las personas que confluyen tienen la misma visión de hacer crecer algo tan emocionante, promoción por aquí y por allá, más eventos, música, ofrendas, visitas, organización y demás fueron algunos de los planteamientos a corto, mediano y largo plazo que pudimos discutir acerca del rumbo que toma éste proyecto, que formamos todos y que se llama Raíces Tabasco. En la plática era particular reconocer que vamos sobre la marcha, a paso seguro, analizando las situaciones y pormenores que llegan a frenar o adelantar el proyecto; pero era claro que nos estamos preparando para llevar al siguiente nivel este proyecto, mantener el enfoque general para seguir avanzando y ofrecer un mejor sitio.


Es claro que a partir de aquella plática, al lado del Grijalva, ya tenemos en mente el gran compromiso que tenemos para la comunidad con los tamborileros y demás personas que visitan el sitio, nos creamos una conciencia para preveer y proveer al proyecto los elementos que hagan falta, y mientras tanto iremos disfrutando el proceso que conlleve todo ello.


Después de disfrutar un rato con los amigos y refrescándonos al margen del río, decidimos caminar un poco por las calles de Villahermosa en busca de algo para cenar. Caminando a través de aquellas limpias calles, más me llenaba de aires regionales, folclore y sentimiento tabasqueño, demás elementos que, como mencioné antes, venía estado buscando para comprender mejor la forma de vida y la cultura en Tabasco.


Al principio de nuestro recorrido, observamos una marimba entonando una melodía regional, dándome la oportunidad de escuchar en vivo y en directo el sonido particular tan bello que representa la marimba de Tabasco. Entre una cosa y otra, Alan se animó a tocar en compañía de la marimba. Para mi gran fortuna, me hicieron el favor de tocar una de mis melodías predilectas del repertorio tabasqueño, que es El Tigre, ese hermoso zapateo y pude darme la oportunidad, de bailarlo, ahí en tierras tabasqueñas.


Al calor de Villahermosa, sonó la marimba con ese compás tan peculiar y en compañía del sonido de la flauta de mi amigo tamborilero, le dieron un encanto sin igual. Yo sentía como ese hormigueo que le da a los bailarines recorría desde mis pies hasta mi corazón y mi mente, Omar me pregunta si estoy dispuesto a bailar, no lo pensé dos veces y salimos a escena. Me decía a mi mismo que no podía darme el lujo de perder la oportunidad de bailar mi zapateo favorito en vivo y en directo desde la tierra donde éste nació.


Pasos básicos, volados, tijeras, valseados y demás, hice uso de lo que sabía técnica del zapateo tabasqueño, no me alcanzan las palabras para describir la sensación tan extraordinaria que fue para mí el poder interpretar un zapateo en Villahermosa, el calor y el ánimo de todos nosotros ante la música de la marimba y la flauta, nos dieron un espectáculo personal sin precedentes, sin duda alguna, una de las mejores experiencias en toda mi vida.


Al poco tiempo de terminar el zapateo, nuestros queridos músicos continuaron con el himno tropical que ha representado por generaciones al estado de Tabasco, la bella de melodía de A Tabasco sonó en aquella marimba en compañía de la flauta y la tarola, fue imposible negar a tan afamado compás musical, por lo que mi amiga Jessy y yo continuamos con la algarabía que habíamos iniciado. La gente desde la ventana del restaurante, los transeúntes que pasaban animados pues nos aplaudieron desde el zapateo y la alegría que sentíamos al bailar esta canción tan tropical, rica y disfrutable.


Fue una experiencia inolvidable poder, además de escuchar la marimba de Tabasco, poder disfrutarla, bailarla y compartir de la algarabía de la gente, aunque el sudor corría a borbotones, cuando se siente la música es imposible parar, el cuerpo responde a una emoción tan grata.


Despidiéndonos pues de tan bello mosaico, el aplauso y los gritos de alegría de todos nosotros, fueron el marco perfecto que definió por completo nuestra noche entre amigos, y más que amigos, hermanos.


Ya recuperando poco a poco el aliento y secándonos el sudor de la frente, caminamos suavemente sobre la calle y llegamos a un negocio para disfrutar de una cena, que aunque apresurada, nos quitó la sensación de hambre.


Relativamente tarde ya era, así que nos despedimos por ese día, ya al otro día vendría el evento que había sido pensado y que ahora, era un hecho. Saludos de cordialidad y despedidas breves, confianza y demás, a saber que al otro día, Raíces Tabasco se cubría de alegría, por el gran encuentro.


Ese bello calor de Tabasco, el sonar del Grijalva, la marimba y El Tigre, impresiones regionales, aires de amistad, confianza y colaboración, grandes sentimientos que logran forjar cosas impresionantes, todos ese día, téngalo por seguro, no dormiríamos de los nervios de saber qué sorpresas nos esperarían al día siguiente…

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