3 nov. 2009

Las voces de la naturaleza

I

LOS CUATRO ELEMENTOS

En Tabasco la naturaleza es pródiga. Selvas, pastizales y agua cubren su suelo. La selva todavía prolifera en la riberas del río Usumacinta y en aquellas regiones donde el acceso es difícil. Los grandes pastizales sirven de alimento al ganado. Y el agua, que atraviesa la región encauzada por el lecho de dos caudalosos ríos: el Grijalva y el Usumacinta, se deposita en vastas lagunas, o al llover copiosamente sobre las tierras de Tabasco, suele producir inundaciones.

Fértil y pródigo es el suelo de Tabasco: permitirle producir todo lo que ese suelo se disponga a dar, constituye un propósito de sus habitantes. También el subsuelo de Tabasco es rico, pero la riquiza del petróleo presenta dos rostros: oro negro suele llamársele y, en efecto, tiene a la vez el resplandor del oro y lo oscuro de la contaminación.

Las primeras culturas del mundo crecieron alrededor de los grandes ríos. Nuestro estado forma parte de la vasta región del sureste de México, donde floreció más de dos mil años la cultura olmeca.

El Grijalva y el Usumacinta bañan las tierras de Tabasco. Gracias a su privilegiada geografía, en Tabasco se dan en abundancia los cuatro elementos de la naturaleza de que hablaban desde los orígenes de la civlización occidental los primeros filósofos griegos: agua, tierra, fuego(calor) y aire. El hombre de Tabasco es la síntesis de esos elementos.

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