3 nov. 2009

Las voces de la naturaleza

IV

AGUA POR TODAS PARTES.


En Tabasco el agua es tan abundante que llega a haberla en demasía. Se concentra aquí la tercera parte de los recursos hidráulicos del país. Grandes albuferas y numerosas lagunas de agua dulce se hallan diseminadas por todo el territorio.

Son numerosos los ríos cuyas aguas, mansas y de poca profundidad, bañan las regiones en todas direcciones. Los ríos más caudalosos son el Usumacinta –el de mayor caudal en la República – y el Grijalva, ambos parcialmente navegables.

Todo gira en tierras de Tabasco, en torno al agua. Cuenta un relato que a un personaje de nuestro estado que visitaba la ciudad de México, le preguntaron un día cómo era Tabasco. Él contestó que más que tierra tenía agua; tomó una hoja en blanco, sacó su pluma fuente y de un golpe vertió toda la tinta azul de su pluma sobre el papel y respondió: “Así es mi tierra. ¡Agua por todos lados!”.

El sistema fluvial de Tabasco se constituye principalmente con los caudales del Usumacinta y el Grijalva, y con sus numerosos afluentes. Sólo queda fuera de este sistema el río Tonalá, que sirve de límite entre Tabasco y Veracruz, al oeste del municipio de Huimanguillo, y los pequeños ríos de La Chontalpa que se alimentan del exceso de agua de lluvia acumulada en los popales (pantanos). Todos los ríos desembocan en el Golfo de México.

Los ríos Usumacinta y Grijalva se originan en las montañas de Los Altos, en Guatemala, muy cerca uno del otro. Luego se separan al atravesar Chiapas y derramarse por la llanura de Tabasco, hasta reunirse al final en un solo brazo, poco antes del puerto de Frontera.

El río Usumacinta (lugar donde hay monitos) es, como ya dijimos, el más caudaloso de México. Dos corrientes concurren para darle origen: el río Salinas y el río de la Pasión, a los que luego se une el río Lacantún. En Huehuetenango, Guatemala, donde nace, los múltiples arroyos y manantiales que lo generan en lo alto de la sierra se confunden con los que van a nutrir el río Grijalva. El río Salinas procede de regiones de más de dos mil metros de altitud y el río de la Pasión se desliza entre colinas suaves y llanuras, hasta que confluyen ambos y se integran al Usumacinta. El Lacantún, constituido por afluentes como el Lacanjá, el Tzendales y otras corrientes, baja de las montañas del norte de Chiapas y se vuelve también su tributario. El Usumacinta marca la frontera entre Guatemala y México durante un largo trecho.

El “alto Usumacinta” fluye 200 kilómetros a partir de la unión del Salinas y la Pasión hasta la Boca del Cerro; en su margen izquierda se encuentran las ruinas de Yaxchilán. Los famosos raudales de Anaité, El Cayo, Piedras Negras y San José y os desfiladeros que el río abrió entre las montañas impiden la navegación en algunos tramos, hasta Boca del Cerro, a 12 kilómetros de Tenosique, imponente acantilado de casi 300 metros de altura que encajona por ambos lados el curso del río.

El “bajo Usumacinta” comienza en Boca del Cerro y recibe 60 kilómetros después de Tenosique al más caudaloso de sus afluentes: el río San Pedro, procedente del Petén guatemalteco. En su recorrido por territorio tabasqueño ya no encuentra ningún obstáculo montañoso. Al norte de Emiliano Zapata recibe el tributo del río Chacamax, que nace en las sierras cercanas a Palenque y, pasando por esta población, vuelve a enriquecerse con numerosos arroyos hasta que se divide en vario brazos, uno de los cuales es el río Palizada, que irá a salir a la laguna de Términos en el estado de Campeche. Al norte de Jonuta se desprende el río San Pedro y San Pablo, que sirve de límite entre Tabasco y Campeche y desemboca en el Golfo de México en la barra de San Pedro.

El gran brazo principal del Usumacinta recibe aguas de lagunas y arroyos y del propio Grijalva, hasta abrirse en dos corrientes que enseguida volverán a reunirse en el punto conocido como Tres Brazos con el río Grijalva: juntos saldrán al mar por la barra de Frontera. En su desembocadura, la corriente formada por los dos grandes ríos alcanza un ancho de alrededor de un kilómetro y medio. En su recorrido, desde la unión del río Salinas con el río la Pasión hasta Tres Brazos, el Usumacinta se ha deslizado a lo largo de 612 kilómetros: 200 kilómetros en su cauce alto y 412 kilómetros en el bajo.

También el río Grijalba nace en el departamento de Huehuetenango, en el vecino país de Guatemala, para luego fluir por la Depresión Central de Chiapas, recibiendo numerosos afluentes de este accidentado recorrido, entre ellos el Chicomuselo, el Salinas Grande, el San Pedro, el Santo Domingo y el Suchiapa.

En Chiapas, el Grijalva recibe el nombre de Grande y a partir de Raudales de Malpaso –donde se construyó la presa Netzahualcóyotl – se le nombra Mezcalapa; pasa al sur del cerro Mono Pelado (límite entre Chiapas, Veracruz y Tabasco) y penetra en territorio tabasqueño cerca de la población de Amacochite en el municipio de Huimanguillo. Todavía a fines del siglo XVI, el Mezcalapa seguí su curso por el lecho que hoy se conoce como río Seco y conducía sus aguas hacia el mar por la barra de Dos Bocas. Probablemente a fines del siglo XVII (según descripciones y mapas de la época) el río modificó su rumbo hacia el este por el curso que ahora recorre.

José Narciso Rovirosa recoge una leyenda según la cual los indígenas de la región lograron modificar el curso del río Grijalva en 1675 y evitaron así las incursiones piratas en la región de La Chontalpa. No es posible comprobarlo. De cualquiera manera, el antiguo cauce fue abandonado y al sur de Cárdenas el río tomó rumbo hacia el este dirigiéndose a Villahermosa. Los cambios en su curso continuaron; a fines del siglo XIX se abrió una salida en la margen izquierda del río Carrizal, brazo del Mezcalapa, desviando hacia el río González buena parte del caudal.

Cerca de Villahermosa recibe el tributo del río Pichucalco o Ixtacomitán; y en la Meseta Central de Chapas el río Mezcalapa adóptale nombre de Grijalva. Cuando el río de la Sierra penetra en tierras de Tabasco se le conoce como río Teapa y, cerca de la población de Cacao, recibe el caudal del Tacotalpa; es así como el Grijalva, ya muy enriquecido, llega a Villahermosa para seguir su curso rumbo al mar. Todavía en ese trayecto final, recibirá la aportación de los ríos Chilapilla y Chilapa, que son los dos brazos del río Tepetitán a Tulijá, el último de los grandes caudales que incorporan al Grijalva, procedente también del estado de Chiapas. A través del Tulijá llegan al Grijalva las aguas del subafluente Puxcatán o Macuspana.

Tras esa larga travesía, el río Grijalva confluye en Tres Brazos, 84 kilómetros después de Villahermosa, con los dos brazos del Usumacinta; 12 kilómetros más abajo pasarán juntos el puerto de Frontera para salir por fin al golfo de México, siete kilómetros después, por la barra de Frontera. Este brazo común de los dos ríos, cuando no recibía todavía el caudal del Mezcalapa, fue el que los españoles bautizaron con el nombre de Grijalva.

Los ríos Usumacinta, Chilapa, Grijalva y Mezcalapa corren por tierras tabasqueñas cuyos terrenos so bajos y pantanosos, provocando el paso del agua de las mareas, lo cual causa inundaciones en época de lluvias. Estos ríos han formado un sistema llamado el Delta de Tabasco, a semejanza de un delta o abanico, que cubre una superficie de 18 mil kilómetros cuadrados. Pedro A. González, autor de “Los ríos de Tabasco”, advierte en 1906: “Nos encontramos aquí con un fenómeno de transporte y sedimentación verdaderamente excepcional, más intenso, digámoslo así, que en cualquier otro lugar del planeta…”

El río Tonalá corre hacia el oeste de nuestro estado. Se origina en la Mesa Central de Chiapas por la unión de los ríos Pedregal y Las Playas. Recibe varios afluentes, como el Tencochapa, el Zanapa, el Blasillo, el Chicozapote y el Pedregal. Este último sirve de límite a Veracruz y Tabasco. Desemboca formando la barra de Tonalá en el Golfo de México.

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